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¿Qué es el Internet of things y cómo influirá en nuestras vidas?

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Internet of Things

Despegó en 2014 y protagonizará en los próximos años una revolución tecnológica y económica. El Internet of Things (IOT), conocido como el Internet de las Cosas, juega un papel fundamental en la interconexión e intercambio de información entre objetos y máquinas de todo tipo, haciendo de estos unos dispositivos más inteligentes e independientes. La visión de este mundo totalmente interconectado no es nueva, para lograrlo es necesario el desarrollo de grandes infraestructuras y la evolución de la tecnología móvil.

El futuro de Internet of Things

 

Hoy en día vivimos experiencias inmersivas como la realidad aumentada y virtual gracias a la explotación del 4G, pero ¿qué pasará cuando llegue el 5G? Con este panorama, no es difícil plantearnos cómo influirá el IoT en un futuro. ¿Serán cambios positivos para la sociedad? O tal vez, ¿encontraremos en ellos un punto de inflexión?

El intercambio de información está cada vez más presente en nuestra sociedad. Actualmente nos enviamos fotos, vídeos y audios, pero en poco tiempo hemos vistos como las retransmisiones en streaming o las videollamadas se han vuelto las protagonistas, incluso ya hablamos de 4K y 5K. Cosas cotidianas como móviles, relojes o pulseras, se hacen inteligentes. Un caso práctico: el de los wearables. Ahora los relojes no sólo nos proporcionan la hora, sino que también se conectan a internet y permiten incluso realizar llamadas.

Parece cosa de magia, pero en un futuro no muy lejano, nuestra casa contará con frigoríficos capaces de medir los alimentos restantes en su interior y encargar al proveedor los elementos agotados. Así, nunca tendremos que preocuparnos de comprar lo que falte y nuestra vida será mucho más sencilla. Es lo que se conoce como la automatización del hogar, Smarthomes. Espejos con conexión a internet, luces que se encienden con sólo aplaudir, persianas que funcionan remotamente desde los dispositivos móviles…

En definitiva, dispositivos de asistencia personal y tecnología cognitiva que aportan soluciones en nuestro día a día. Y por supuesto, no dejemos de lado las Smartcities, pues en un futuro también se volverán una necesidad. Es más, la gestión de las áreas urbanas con la ayuda de la tecnología ya es un hecho en algunas ciudades. Sistemas que nos dicen en tiempo real los taxis disponibles más cercanos, las plazas de aparcamiento que quedan libres, etc. Incluso el uso de drones como servicios de mensajerías, o los coches sin conductor de Google son todo un avance que no tardará en llegar y que ya cuentan con sus primeros prototipos.

La nueva tecnología crea nuevas oportunidades de negocios y mejora la calidad de vida de las personas, pero también puede resultar contraproducente. Planteados los casos anteriores, ¿qué riesgo creéis que podremos tener con el uso de vehículos inteligentes? O, ¿dónde quedará la privacidad con los objetos voladores? Y, por último, ¿qué pasará con la comunicación persona a persona? Con toda esta evolución tecnológica, es lógico que nos planteemos también los aspectos negativos. De hecho, el transhumanismo no está lejos de ser una realidad. Si especulamos sobre el futuro del ser humano podríamos hablar de cyborgs, y de chips insertados en la piel con los que localizarnos. Si algunos animales ya los llevan, ¿por qué nosotros no? Neil Harbisson es la primera persona en el mundo reconocida por un Gobierno como Cyborg.

La tendencia actual nos lleva hacia una revolución del mundo digital, y la realidad es que aún hay empresas que no están preparadas para esta transformación. Con cambios tan agigantados, se llegará a un punto de saturación, en el cual todo el mundo dispondrá de dispositivos móviles, de modo que el mercado no tendrá más remedio que focalizarse en otros sectores. En poco tiempo, seremos testigos de cómo habrá tecnologías substitutivas, y de cómo se substituirá al hombre por la máquina. De hecho, Amazon ya ahorra costes de personal con unos robots logísticos capaces de mover grandes estanterías de productos, por lo que, en vez de ir los operarios a preparar los pedidos, son los robots quienes realizan la faena. Así de fácil.

Entonces, ¿cuál es la tendencia? ¿A dónde nos lleva el Internet of Things? ¿Seremos nosotros o la máquina quien al final conquiste el mundo? Quizás no sea hasta 2020 cuando el IoT comience a ser algo mucho más asentado, pero poco a poco va aterrizando, volviéndose algo más común y demandado por la sociedad y el mercado.

 

 

Post invitado de Iris Álvarez.

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