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Comercio Electrónico Marketing

Tienes una idea ¿Es suficiente para montar una Startup?

¿Soy un escéptico con los negocios en Intenet? Evidentemente no, si lo fuera sería un cínico ya que me dedico precisamente a eso. No obstante hay una mentira muy extendida que me molesta y me parece peligrosa: “cualquiera puede hacerse rico en la web, sólo necesita una buena idea…” ¡MENTIRA!

No, cualquiera no. Sólo uno que tenga ganas, capacidad de trabajo, una cantidad variable de suerte (en función del nicho) y dinero. Sí, dinero también porque crear un negocio no es gratis.

Una idea para una startup

Luego está lo de la idea ¿qué es una buena idea? ¿qué parámetros deciden si es buena o mala?

Lo primero que tenemos que tener claro es que la idea en cuestión supone una solución a un problema con una demanda real para un segmento de población relevante. Si descomponemos la frase en dos tendremos:

Supone una solución a un problema o una demanda real”: a lo mejor un día te das cuenta que pierdes mucho tiempo recargando las pilas del teclado y se te ocurre que podrías montar una app en la que te das de alta y un empleado que viene en bici se ocupa de llevárselas para recargarlas dejándote unas listas para usar. ¿Responde a una necesidad real? Pues muy por los pelos, evidentemente la gente necesita cargar las pilas pero no está dispuesta a pagar porque se las recarguen, esperar al mensajero y demás. Difícilmente existirá una demanda.

Evidentemente es un ejemplo muy tonto, pero aún así me podrías decir que la demanda se puede generar. Hasta cierto punto estoy de acuerdo con esto, en muchas ocasiones es posible pero ¿merecería la pena? Porque vas a tener que dedicarle muchos recursos a la evangelización y no tienes garantías de conseguir un resultado óptimo.

“…para un segmento de la población relevante”: evidentemente una de las claves para el éxito es la masa crítica. Cuando hablamos de masa no tenemos por qué estar refiriéndonos a un segmento enorme de población, de hecho hay muchos nichos pequeños de alta rentabilidad, pero sí que necesitamos unos mínimos y con una capacidad de compra o recurrencia que garantice la viabilidad del proyecto.

Cómo testar ideas para startups

El hecho de abrir una empresa es lo suficientemente trascendente como para no fiarlo todo a la intuición. Hacer las cosas así es jugar a la ruleta: puede que salga el 17 rojo y te hagas multimillonario, pero hay 36 oportunidades más de fallar.

Estar convencido de la viabilidad de la idea de tu startup es importantísimo cuando tú eres el único inversor, pero te diría que es casi más importante cuando vas a acudir a buscar financiación.

Cuando todo queda en casa puedes caer en la tentación de ser más subjetivo y, aunque no quieras, siempre tendrás un sesgo o una tendencia a platear los escenarios un poco más favorables a tus intereses.

Si tienes que defender esa misma idea delante de un potencial inversor no puedes permitirte esos lujos porque su trabajo y sus intereses hacen que miren con lupa cada detalle, probablemente sea el test más duro por el que pasa una idea, pero antes de llegar a esto hay un proceso de definición por el que tienes que pasar y muchas preguntas que debes responderte.

¿Qué debo controlar para saber si estoy en el buen camino?

Cuanto más implacable seas en este aspecto muchas más garantías de éxito tendrás.

Existen algunos frameworks que te pueden servir de guía, por ejemplo este sencillísimo de Strategyzer que te permite tener una visión muy amplia del modelo de negocio.

De todas formas la mejor manera de encontrar una respuesta sigue siendo hacerse preguntas (parece que eso no lo va a cambiar la tecnología) así que te recomiendo que empieces por ahí. Debes saber:

  • Cuál es tu público objetivo: tener este extremo muy claro te ayudará a definir mucho mejor el resto de los aspectos clave. Tienes que saber a quién quieres vender para saber cómo, dónde e incluso qué venderles.
  • ¿Qué necesidad quieres cubrir?: antes de pensar en un producto o servicio concreto necesitas saber qué problemáticas tiene tu público. Deficiencias, carencias o demandas insatisfechas.
  • Propuesta de valor: ¿de qué manera puedes solucionar esos problemas? Céntrate en buscar soluciones, todavía no es el momento de especificar características técnicas. Ahora lo que cuenta es saber qué debes aportar y no tanto cómo.
  • Especificación técnica: ahora sí hay que darle forma a la aplicación de esa propuesta de valor. Define cómo vas a ofrecer esa solución a los problemas detectados.
  • ¿Cuánto necesito (y cuanto tengo)?: esto puede ser un poco desagradable porque todo puede irse al traste. Muchas veces detectamos una oportunidad que tiene un coste inabarcable. Puede ser brillante en todo lo demás, pero si no se puede asumir no se puede realizar.

Haz tests de usuario potencial

Todas las preguntas que te has respondido en el punto anterior deberías plasmarlas en un pequeño cuestionario. Con él en la mano acude a algunos de los representantes de ese público objetivo que te has marcado y plantéales estas preguntas.

Cuídate mucho de dirigir las respuestas, si quieres que realmente te sirva de algo deja que se expresen de la manera más objetiva posible (esto incluye la redacción de las preguntas). Las respuestas abiertas son un poco más difíciles de evaluar después, pero te ofrecen matices y perspectivas en los que puede que no hubieras pensado.

A la hora de seleccionar el público para tus tests procura que no sea especialmente próximo a ti. No queremos que la empatía funcione como un sesgo y te digan lo que quieres oír.

Otra forma sencilla y que requiere poca inversión es hacer una campaña online. Puedes utilizar el pago por click tanto en buscadores como en redes sociales llevando a los usuarios que hagan click en tus campañas a una página sencilla con un formulario para el registro (con lo que la inversión no se pierde del todo) o incluso plantearles un test online. Esto te ayudará a calibrar el interés en distintos grupos por segmentación.

 

Fíjate en los demás

No hay inspiración mayor que los casos de éxito. Hace poco se publicó el caso de Acumbamail que, en un ejercicio de transparencia, nos contaba cómo utilizaron el soporte en castellano para marcar la diferencia con otros competidores y cómo habían llamado la atención de un comprador sin proponérselo.

También hay casos como el de Percentil que me parece brillante. Esta gente ha hecho sus deberes en la definición de la idea: la ropa de niño se deja de usar estando casi nueva así que ¿por qué no montar una plataforma para comercializarla? En la misma línea puedes encontrar Chicfy que además cuenta con una historia muy curiosa que empieza ganando un concurso de la tele.

Son solo algunos ejemplos, pero lo cierto es que hay mucho donde mirar. También te recomiendo que te fijes quien ha fracasado e intentes sacar conclusiones para evitar que te ocurra lo mismo.