Apple demanda a OpenAI por robo de secretos comerciales: el «LOL» de un ingeniero que acabó en los tribunales

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Apple presentó el 10 de julio de 2026 una demanda de 41 páginas ante un tribunal federal de California contra OpenAI, la empresa creadora de ChatGPT. La acusación es seria: espionaje industrial organizado, robo de secretos comerciales y un presunto esquema coordinado para extraer información confidencial sobre productos aún no lanzados. Y todo con un detonante que ya es historia del tech: un mensaje de chat con un «LOL» que lo cambió todo.

El mensaje que lo desencadenó todo

Según los documentos judiciales, Chang Liu, exingeniero senior de sistemas eléctricos con ocho años de carrera en Apple, abandonó la empresa el 22 de enero de 2026 para incorporarse a OpenAI. Pero no entregó al menos uno de los portátiles corporativos de Apple, y semanas después descubrió que podía seguir accediendo a los servidores internos de su antiguo empleador gracias a un fallo de autenticación.

Lo que hizo a continuación es lo que Apple incluye como prueba en la demanda. En lugar de notificar el error de seguridad, Liu le escribió a una excompañera todavía en nómina de Apple, Yu-Ting «Alyssa» Peng: «LOL, he descubierto que puedo acceder al almacenamiento de red, qué divertido». La respuesta de Peng, según los archivos judiciales, fue escueta y directa: «Estoy lista».

De acuerdo con la demanda, Liu aprovechó ese acceso para descargar una recopilación de más de 1.000 páginas de documentos técnicos con especificaciones de ingeniería, presentaciones internas y detalles sobre tecnologías y productos no anunciados. Apple también alega que Liu instruyó a Peng sobre cómo copiar archivos desde los ordenadores de la empresa sin activar las alertas del equipo de seguridad, y que ambos llegaron a cambiar sus comunicaciones a la app LINE para evitar ser detectados. Peng dejó Apple el 16 de abril de 2026 y fue contratada por OpenAI.

Tang Tan: el vicepresidente que se llevó más que su experiencia

El segundo nombre central en la demanda es Tang Yew Tan, un ejecutivo con 24 años de trayectoria en Apple, donde llegó a ser vicepresidente de diseño de producto del iPhone y el Apple Watch. Tan abandonó Apple en febrero de 2024 para cofundar io Products junto a Jony Ive, el legendario exdirector de diseño de Cupertino, y OpenAI adquirió esa empresa por aproximadamente 6.500 millones de dólares en 2025. Hoy, Tan es el director de hardware de OpenAI.

Según Apple, Tan no se fue con las manos vacías. La demanda sostiene que envió información sobre proveedores estratégicos a su correo personal antes de dejar la empresa, y que posteriormente utilizó esos datos durante los procesos de selección de candidatos en OpenAI. Apple también le acusa de haber instruido a posibles contratados —que aún trabajaban en Cupertino— sobre cómo eludir el protocolo interno de salida conocido como el «walkout temido», diseñado precisamente para evitar fugas de información.

Una de las prácticas más llamativas que describe la acusación es que, según Apple, Tan pedía a los candidatos que llevaran componentes físicos de Apple a las entrevistas: baterías, placas de circuito, piezas de prototipo. Un empleado citado en la demanda reconoció su sorpresa al ver llegar candidatos con hardware de Apple en la mano a las oficinas de OpenAI.

Un patrón coordinado, no casos aislados

Apple no presenta esto como un par de exempleados que se fueron con más información de la debida. La demanda describe un esquema organizado y sistemático, y la empresa lo resume sin ambages en el propio texto judicial: «A todos los niveles, desde miembros de su personal técnico hasta su director de hardware, y en coordinación con socios comerciales, OpenAI ha estado robando secretos comerciales e información confidencial de Apple».

Según los datos facilitados en la demanda, más de 400 exempleados de Apple trabajan actualmente en OpenAI. Apple cifra ese éxodo como parte del problema, y advierte que lo que ha podido documentar hasta ahora es solo «la punta del iceberg»: una vez que el proceso judicial avance y se intercambien pruebas, la escala del presunto espionaje podría resultar mucho mayor.

Entre las acusaciones más específicas, Apple alega que OpenAI engañó a uno de sus socios de fabricación para que le mostrara la técnica de acabado de metal utilizada en los dispositivos de Apple, haciéndole creer que la empresa de Sam Altman tenía permiso para verla. También se indica que OpenAI distribuyó internamente un documento clasificado como «Necesidad de saber» en el que se explicaba cómo los nuevos empleados procedentes de Apple podían reducir el riesgo de ser detectados durante la extracción de información.

Las peticiones legales de Apple y el impacto en OpenAI

En términos legales, Apple pide al tribunal que prohíba a OpenAI retener, explotar o distribuir sus secretos comerciales, y que obligue a la devolución de toda la propiedad intelectual presuntamente sustraída. También ha solicitado medidas cautelares que podrían paralizar o retrasar el lanzamiento del primer dispositivo de hardware de OpenAI si el juez determina que su diseño se basa en información robada a Apple.

El timing no puede ser más delicado para OpenAI. La compañía, valorada en torno a 852.000 millones de dólares, ha confirmado que ha presentado confidencialmente su documentación de cara a una salida a bolsa que algunos analistas sitúan por encima del billón de dólares. Una demanda de este calibre, con acusaciones concretas y mensajes de chat como evidencia, complica considerablemente ese proceso en el momento de mayor escrutinio externo.

Cabe señalar también una ausencia notable: Jony Ive, figura central en la creación de io Products y exjefe de diseño de Apple durante 27 años, no aparece como demandado. Apple no ha explicado públicamente el motivo, aunque según los análisis jurídicos del caso, la empresa podría carecer de evidencias concretas contra él, o simplemente no querer enfrentarse legalmente a alguien que sigue siendo una figura respetada en el sector.

La respuesta de OpenAI y los antecedentes entre ambas empresas

OpenAI respondió a través de su director de comunicaciones estratégicas, Drew Pusateri, con una declaración publicada en redes sociales el mismo día en que se presentó la demanda: «No tenemos ningún interés en los secretos comerciales de otras empresas. Seguimos centrados en desarrollar tecnología innovadora que empodere a las personas en todo el mundo.» La declaración no aborda las alegaciones concretas contra Liu ni contra Tan.

La relación entre ambas compañías ya venía deteriorándose. Según informó Bloomberg, OpenAI se sentía «engañada» por Apple en relación al acuerdo por el que ChatGPT se integró en Siri en 2024: la empresa de Sam Altman esperaba que esa integración disparara las suscripciones a ChatGPT Plus, pero los resultados nunca llegaron al nivel esperado. OpenAI llegó a valorar emprender acciones legales contra Apple por ese motivo. Ahora las tornas han cambiado y es Apple quien ha dado el paso judicial.

El caso quedó en manos del Tribunal de Distrito del Distrito Norte de California. El siguiente paso es la fase de descubrimiento, en la que ambas partes deberán compartir correos electrónicos, documentos internos y comunicaciones relevantes. Los litigios de secretos comerciales entre grandes empresas suelen alargarse años o resolverse con acuerdos extrajudiciales. Por ahora, el «LOL» de Chang Liu ha puesto en marcha uno de los enfrentamientos legales más sonados entre dos gigantes tecnológicos en lo que llevamos de década.

Fuente: https://www.businessinsider.es/big-tech/apple-contra-openai-demanda-por-robo-secretos-que-comenzo-con-un-jajaja_7014168_0.html


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