
Google ha cambiado la letra pequeña de su política de privacidad y abre una puerta que llevaba años cerrada. Hasta ahora, la compañía aseguraba que no mostraba anuncios personalizados a partir del contenido de Gmail, Google Drive o Google Fotos. Ese compromiso sigue ahí, pero con una excepción nueva: salvo que el usuario decida poner esos datos a disposición de otros servicios de Google que admiten anuncios personalizados. Según Search Engine Journal, el cambio afecta a los anuncios de AI Mode para quienes usan Personal Intelligence.
Qué dice ahora la política de privacidad
La frase añadida es breve, pero importante. El texto mantiene que Google no personaliza anuncios con el contenido de esos servicios, «a menos que decidas que los datos de estos servicios estén disponibles para otros servicios de Google que admiten anuncios personalizados». Según la información publicada el 27 de octubre, la versión revisada está vigente desde el 16 de octubre.
Google explica, además, que la Búsqueda puede usar la información conectada para personalizar contenidos, anuncios incluidos. Es un cambio con historia: Google escaneaba las cuentas gratuitas de Gmail para segmentar publicidad hasta 2017, cuando dejó de hacerlo.
Personal Intelligence, la llave de todo
La conexión pasa por Personal Intelligence, una función opcional de Gemini y del modo IA del buscador. Se lanzó en enero de 2026 como experimento de Labs para usuarios de Estados Unidos en inglés con suscripción Google AI Pro o AI Ultra, solo en cuentas personales. En marzo se amplió, y Google ya avisó entonces de que la experiencia sería sin anuncios «por ahora».
La idea es que AI Mode responda con contexto personal. Por ejemplo, puede combinar una confirmación de vuelo en Gmail con fotos de viajes en Google Fotos para afinar una recomendación. Robby Stein, de Google, explicó que en compras AI Mode tiene en cuenta el tipo de productos que compras y dónde lo haces.
Ahora Google está probando anuncios para quienes tienen activada esta función. Según su documentación de ayuda, los anuncios no se emparejan con el texto en bruto de correos o fotos, sino con resúmenes, extractos e inferencias de las fuentes conectadas, la misma información que se usa para personalizar las respuestas.
Salvaguardas y preguntas sin respuesta
Google insiste en varias garantías. Los anunciantes no pueden ver la bandeja de entrada ni la biblioteca de fotos de nadie, y los anuncios personalizados no usan categorías sensibles como raza, religión, orientación sexual o salud. Eso sí, esos resúmenes e inferencias pueden servir para entrenar sus modelos de IA generativa, y algunos datos procesados por AI Mode y Ask Maps los revisan personas.
Quedan preguntas abiertas. Google no ha dicho cuándo saldrá de la fase de pruebas ni si las señales de las apps conectadas afectan solo a AI Mode: su página de ayuda habla de «servicios de Búsqueda» en general, lo que incluye Discover, Maps, Shopping, Flights, Hotels o News. Además, en los próximos meses sustituirá los controles de Actividad en la Web y en Aplicaciones por dos ajustes nuevos.
Qué cambia para usuarios y anunciantes
Para el usuario, desactivar los anuncios personalizados en Mi Centro de Anuncios no es suficiente: eso no impide que las apps conectadas alimenten las funciones de IA. La única forma de sacarlas por completo es ir a la configuración de personalización de la Búsqueda en la cuenta de Google, entrar en las apps de contenido conectadas y desconectar Gmail y Fotos.
Para los anunciantes no hay, por ahora, ningún mando nuevo. No existe una opción para segmentar o pujar por señales de Gmail o Fotos, ni un informe que indique cuándo influyeron en una impresión. Las campañas elegibles para las pruebas de anuncios en AI Mode son Performance Max, Shopping y Search con concordancia amplia, incluida AI Max for Search.
En la práctica, quien ya invierte en esas campañas podría aparecer ante usuarios cuya intención Google deduce en parte de su correo, sin saberlo ni poder medirlo. Para marcas y agencias, la conclusión es que la personalización de los anuncios de Google empieza a apoyarse en datos que hasta ahora estaban fuera de la publicidad, y conviene seguir de cerca si se amplía fuera de Estados Unidos.