
Meta ha presentado Muse, su nuevo agente personal de inteligencia artificial, con una propuesta que va bastante más allá de responder preguntas o mantener conversaciones. Según la compañía, esta herramienta está diseñada para encargarse de tareas cotidianas como enviar emails, reservar viajes, completar formularios, organizar planes o realizar compras. El lanzamiento llega en un momento especialmente delicado para Meta, ya que Muse necesita acceder a una cantidad importante de información personal para poder funcionar como asistente.
La compañía plantea así una nueva etapa para la IA de consumo, en la que los asistentes no solo ofrecen respuestas, sino que actúan directamente en nombre del usuario. De acuerdo con Meta, Muse podrá conectarse con aplicaciones de correo, calendarios, pagos, salud, fitness, hogar inteligente, restaurantes, compras, música y eventos, entre otros servicios. El objetivo es que la persona pueda delegar determinadas tareas sin tener que realizarlas manualmente.
Muse quiere pasar de responder preguntas a hacer cosas
La principal diferencia de Muse frente a muchos chatbots actuales está precisamente en su capacidad para ejecutar acciones después de recibir una instrucción. Según los datos facilitados por Meta, el agente puede enviar emails, reservar viajes, intentar reducir facturas, rellenar formularios y crear planes. También puede convertir vídeos de recetas en listas de la compra o preparar invitaciones para una fiesta.
La herramienta también incorpora funciones relacionadas con las compras. De acuerdo con la compañía, Muse puede realizar adquisiciones utilizando Link de Stripe como sistema de checkout, una integración que incluye protecciones para las compras. Meta señala además que las integraciones con Shopify Shop Pay y 1Password llegarán próximamente, ampliando las posibilidades del agente para gestionar tareas relacionadas con servicios digitales.
- Enviar emails en nombre del usuario.
- Reservar viajes y gestionar determinados planes.
- Rellenar formularios y realizar gestiones.
- Crear listas de la compra a partir de recetas.
- Realizar compras mediante servicios compatibles.
Este planteamiento encaja con el cambio que está viviendo el mercado de la inteligencia artificial. Según TechCrunch, diferentes compañías y startups están explorando una generación de agentes capaces de iniciar y completar tareas por los usuarios. La diferencia frente a un chatbot tradicional es importante: aquí la utilidad depende de que la IA tenga acceso a servicios reales y pueda interactuar con ellos.
El usuario decide qué aplicaciones puede utilizar Muse
Meta asegura que Muse está diseñado para que el usuario pueda elegir de forma individual qué aplicaciones y servicios conecta. La configuración se realiza servicio por servicio, en lugar de conceder acceso generalizado de una sola vez. Según la compañía, este sistema pretende hacer más transparente qué información y herramientas están disponibles para el agente.
Muse funciona con el modelo de inteligencia artificial de Meta denominado Muse Spark y cuenta inicialmente con conectores integrados para diferentes servicios. La compañía tiene previsto ampliar esta lista con el tiempo. Si una aplicación que quiere utilizar el usuario no dispone de un conector específico, pero sí ofrece una API pública, Muse puede configurar la conexión utilizando las credenciales proporcionadas por la persona.
Existe incluso una alternativa cuando un servicio no dispone de API. En ese caso, según Meta, Muse puede acceder al servicio a través del navegador. Esto amplía considerablemente el número de páginas y plataformas con las que podría trabajar el agente, aunque también convierte la seguridad de esas interacciones en uno de los aspectos más importantes del producto.
Muse estará disponible en web, móviles y WhatsApp
El lanzamiento inicial de Muse se realizará en Estados Unidos y la herramienta podrá utilizarse desde la web, las aplicaciones para iOS y Android y mediante conversaciones en WhatsApp. Meta también ha confirmado que el agente llegará próximamente a sus gafas inteligentes, lo que abre la puerta a una utilización todavía más integrada con las actividades cotidianas.
En cuanto al precio, Meta plantea un modelo gratuito con planes de suscripción cuando aumentan las necesidades de uso. La compañía considera que la mayoría de las personas permanecerán en la modalidad gratuita. Para controlar ese consumo, la aplicación incorpora un medidor que muestra cuánto uso disponible queda y avisa al usuario cuando alcanza el límite correspondiente.
En el lanzamiento habrá dos planes de pago. Según Meta, Power tendrá un precio de 20 dólares al mes, mientras que Maximum costará 100 dólares mensuales. Ambos ofrecen una mayor cantidad de uso para delegar tareas cotidianas, aunque la compañía espera que el nivel gratuito sea suficiente para una parte importante de los usuarios.
El verdadero reto está en la privacidad y la seguridad
El funcionamiento de Muse plantea una cuestión que va más allá de la capacidad tecnológica. Para enviar mensajes, gestionar un calendario, comprar productos o interactuar con servicios personales, el agente necesita conocer bastante información sobre el usuario. Por eso, la confianza se convierte en una pieza central del producto, especialmente tratándose de Meta.
La compañía afirma que Muse funciona dentro de un ordenador dedicado y seguro con su propio navegador, una infraestructura que Meta denomina Muse Secure VM. Según la documentación publicada por la empresa, este entorno incorpora diferentes mecanismos destinados a proteger la privacidad, la seguridad y los datos utilizados durante las tareas realizadas por el agente.
Meta también explica que existe otro agente denominado Sentinel que funciona dentro de esa misma máquina virtual, aunque permanece separado de Muse a nivel del sistema. La finalidad de esta arquitectura es establecer diferentes capas de protección mientras el agente interactúa con aplicaciones y servicios externos.
Uno de los puntos que destaca Meta es que Muse no debería tener acceso a las contraseñas ni a los métodos de pago del usuario. Además, la compañía asegura que las conversaciones y los datos utilizados por Muse no se comparten con sus sistemas publicitarios. Estas afirmaciones forman parte de la explicación técnica publicada por la empresa y, según TechCrunch, deberán ser examinadas con mayor profundidad por expertos en seguridad.
La trayectoria de Meta añade una dificultad adicional
El problema para Meta no es únicamente técnico. TechCrunch recuerda que la compañía arrastra un historial de conflictos relacionados con privacidad y protección de datos, algo especialmente relevante cuando presenta un producto que necesita un nivel elevado de acceso a información personal para resultar útil.
En 2011, según recoge el medio, Meta llegó a un acuerdo con la FTC después de acusaciones relacionadas con la forma en que se gestionaba la información privada de los usuarios. En 2019, Facebook afrontó además una sanción de 5.000 millones de dólares de la FTC relacionada con varias infracciones de privacidad.
La relación de problemas no terminó ahí. De acuerdo con TechCrunch, en 2023 la FTC acusó nuevamente a Meta de incumplir una orden relacionada con privacidad. La compañía también ha afrontado otros episodios vinculados a la seguridad de sus servicios, incluido el descubrimiento en 2019 de contraseñas de usuarios almacenadas en formatos legibles.
A todo ello se suma el conocido caso Cambridge Analytica, en el que datos pertenecientes a millones de usuarios de Facebook fueron recopilados por un tercero sin su consentimiento. Aunque Muse incorpora una arquitectura de seguridad específica, estos antecedentes pueden influir en la percepción que tengan los consumidores sobre la decisión de entregar más información personal a Meta.
Meta intenta que los usuarios también creen un vínculo con Muse
Además de las medidas técnicas, Meta está intentando abordar la confianza desde una perspectiva más personal. Según la compañía, los usuarios pueden ponerle un nombre a Muse, elegir su avatar y configurar su aspecto. También pueden modificar diferentes parámetros que determinan cómo se comunica el agente con ellos.
La estrategia tiene sentido dentro de la evolución de los asistentes de IA, donde la interacción deja de ser únicamente funcional. Muse no está pensado solo como una herramienta para obtener respuestas, sino como un sistema que puede aprender qué cosas son importantes para cada usuario a partir de sus conversaciones y utilizar ese contexto para realizar sugerencias de manera proactiva.
Precisamente ahí aparece otra de las grandes diferencias respecto a un chatbot convencional. Según Meta, Muse puede seguir trabajando incluso después de que el usuario abandone la aplicación. Esto permite delegar tareas para que el agente continúe con ellas, pero también incrementa la importancia de los controles y permisos que determinan qué puede hacer de forma autónoma.
La nueva batalla de la IA será conseguir permiso para actuar
El lanzamiento de Muse refleja un cambio importante en el mercado de la inteligencia artificial. Hasta ahora, buena parte de la conversación se había centrado en modelos capaces de generar texto, imágenes o respuestas cada vez más sofisticadas. Ahora, según la tendencia que describe TechCrunch, la siguiente fase consiste en conseguir que esos modelos puedan actuar en servicios utilizados habitualmente por las personas.
Google, Anthropic, Apple y diferentes startups también están explorando distintas formas de agentes y herramientas capaces de ejecutar acciones. Algunas propuestas se centran en navegadores y servicios web, mientras otras integran la IA directamente en aplicaciones de mensajería. En este escenario, Meta apuesta por convertir Muse en un asistente conectado a buena parte de la vida digital del usuario.
La propuesta tiene una ventaja evidente: si un agente puede reservar un viaje, completar un formulario, organizar una compra y gestionar un email, puede ahorrar tiempo en tareas que hasta ahora requerían intervención humana. Pero, al mismo tiempo, cada nuevo permiso aumenta las consecuencias de un posible error o de una gestión inadecuada de los datos.
Por ahora, queda por comprobar si las medidas de seguridad anunciadas por Meta y la utilidad de Muse serán suficientes para convencer a los usuarios. La compañía ha presentado la herramienta como una apuesta importante por la IA de consumo, pero la confianza no se consigue únicamente con nuevas funciones. En el caso de Muse, tendrá que demostrarse con el uso diario que el agente puede actuar en nombre de las personas sin comprometer la privacidad que necesitan proteger.
Fuente: https://techcrunch.com/2026/09/08/meta-debuts-its-muse-ai-agent-will-consumers-trust-it/