Valar Atomics capta 1.000 millones de dólares liderados por Sequoia para fabricar reactores nucleares en serie para centros de datos de IA

Valar Atomics capta 1.000 millones de dólares liderados por Sequoia para fabricar reactores nucleares en serie para centros de datos de IA 2

Valar Atomics acaba de cerrar una ronda Serie B de 1.000 millones de dólares liderada por Sequoia Capital, lo que convierte a esta startup nuclear con apenas tres años de vida en una de las mejor financiadas del sector energético avanzado. La compañía, con sede en Hawthorne (California), tiene un objetivo tan ambicioso como poco habitual en la industria: fabricar reactores nucleares como si fueran productos en serie, no como megaproyectos de construcción a medida que tardan décadas en completarse.

El salto en financiación es llamativo. Según los datos facilitados por la compañía, hace menos de un año Valar Atomics levantó 130 millones de dólares en una ronda respaldada por Palmer Luckey y Shyam Sankar, el CTO de Palantir. Pasar de 130 a 1.000 millones en menos de doce meses ilustra hasta qué punto el apetito inversor por la energía nuclear avanzada ha crecido a medida que la inteligencia artificial dispara la demanda eléctrica global.

Quién ha puesto el dinero y cuánto es en total

Sequoia Capital lidera la ronda, y su socio Shaun Maguire se incorporará al consejo de administración de Valar como parte del acuerdo. Según la información facilitada por la empresa, también participan en la Serie B fondos como Apandion, Atreides Management, Conviction, Dream Ventures, HOF Capital, Point72, Riot Ventures, Snowpoint Ventures y Valor Equity Partners, entre otros inversores nuevos y existentes.

A eso hay que sumarle una línea de crédito adicional de 200 millones de dólares liderada por Erebor Bank como agente administrativo y J.P. Morgan, con la participación de Crescent Cove y Hercules Capital. En total, de acuerdo con la compañía, la financiación anunciada asciende a 1.200 millones de dólares sumando capital y crédito.

La idea central: fabricar reactores como si fueran coches

La tesis de Valar Atomics es que la economía de la energía nuclear puede cambiar radicalmente si los reactores dejan de ser proyectos únicos y pasan a ser productos estandarizados que se fabrican de forma repetida. La compañía trabaja con reactores de alta temperatura refrigerados por helio, una tecnología que, según sus responsables, permite operar a temperaturas mucho más elevadas que las centrales nucleares convencionales.

Según la fuente, el objetivo no es construir un solo reactor, sino llegar a producir decenas, centenares y eventualmente miles de unidades al año. Para eso, Valar quiere integrar verticalmente buena parte del proceso: desde la fabricación del reactor hasta su operación a largo plazo, pasando por la producción del propio combustible nuclear en instalaciones ubicadas junto a los reactores.

«Un proyecto puede construir un reactor, pero una flota requiere manufactura. Esta financiación de Serie B es el combustible para esta misión», señaló la compañía en su comunicado oficial.

La lógica recuerda a la curva de aprendizaje de la industria manufacturera: cada reactor producido genera datos operativos y de ingeniería que alimentan mejoras en los siguientes. Con ese modelo, los costes deberían bajar a medida que aumentan los volúmenes de producción. Es una apuesta ambiciosa en un sector históricamente castigado por sobrecostes y retrasos.

Ya tienen un reactor en funcionamiento, y eso no es poca cosa

Valar ha avanzado a un ritmo inusualmente rápido para una startup nuclear. Según los datos facilitados por la empresa, la compañía completó su prototipo no nuclear Ward Zero, alcanzó la criticidad fría de su núcleo NOVA en el Laboratorio Nacional de Los Álamos y fue seleccionada para programas del Departamento de Energía de EE.UU. orientados a reactores avanzados y combustible nuclear.

El siguiente hito fue su reactor Ward 250. De acuerdo con la compañía, el 18 de junio de 2025 el Ward 250 alcanzó la criticidad autosostenida, un logro que la propia Valar describió como la primera vez que una empresa privada ponía en marcha un reactor nuclear fuera de un laboratorio nacional. Pocos días después, el reactor llegó a generar electricidad que se utilizó para alimentar un sistema NVIDIA Blackwell, dejando claro cuál es el mercado al que apuntan.

Los centros de datos de IA necesitan electricidad que nunca se apaga

El gran cliente potencial de Valar no es una ciudad ni una fábrica tradicional: son los centros de datos que alimentan la inteligencia artificial. Empresas como Microsoft, Google, Amazon o Meta llevan meses buscando fuentes de energía que puedan suministrar grandes bloques de electricidad de forma continua, sin depender de la intermitencia del sol o el viento.

Según la compañía, Valar ha anunciado una colaboración con NVIDIA para desarrollar una «fábrica de IA» de 30 megavatios sin consumo de agua emparejada con su tecnología de reactor también sin agua. Esa combinación resulta especialmente atractiva en zonas donde tanto la electricidad como el agua escasean y condicionan la viabilidad de nuevos centros de datos.

El movimiento de las grandes tecnológicas hacia la energía nuclear no es exclusivo de Valar. A modo de contexto:

  • Microsoft firmó un acuerdo vinculado al reinicio de la unidad 1 de Three Mile Island, en Pensilvania.
  • Google ha respaldado a Kairos Power, otro desarrollador de reactores avanzados.
  • Amazon ha invertido en proyectos de reactores modulares pequeños (SMR).
  • Meta ha buscado acuerdos para asegurarse generación nuclear para sus centros de datos.

Valar quiere atacar esa misma oportunidad con un modelo diferente: reactores más pequeños agrupados en «gigasites», donde cientos de unidades podrían instalarse en un mismo emplazamiento y escalar según crezca la demanda de computación o de cualquier otro proceso industrial intensivo en energía.

El apoyo institucional y el empuje desde Washington

La financiación llega en un momento en que el gobierno estadounidense está tratando de acelerar el despliegue de reactores avanzados. El Departamento de Energía seleccionó a Valar y a otros desarrolladores para un programa piloto con el objetivo de poner en marcha al menos tres reactores de prueba avanzados antes de julio de 2026.

Según los datos facilitados, Valar inició las obras en el San Rafael Energy Lab de Utah en septiembre, un laboratorio operado por la Oficina de Energía del Estado de Utah que se espera juegue un papel central en los planes de prueba y desarrollo de la empresa. A eso se suma que la administración Trump ha impulsado a las agencias federales para que aceleren el desarrollo nuclear avanzado y revisen partes del proceso regulatorio, creando un contexto político más favorable para empresas como Valar.

Lo que queda por demostrar

Una ronda de 1.000 millones no responde todas las preguntas. La historia de la energía nuclear está llena de proyectos técnicamente exitosos que fracasaron en lo económico: costes disparados, plazos incumplidos y diseños que acabaron siendo tan personalizados en obra que perdieron cualquier ventaja de escala. Valar tendrá que demostrar que su modelo de fabricación en serie puede romper ese patrón.

De acuerdo con la fuente, el reactor Ward 250 ya en funcionamiento le da a la compañía algo que muchas startups nucleares aún no tienen: datos reales de operación desde los que aprender y mejorar. La siguiente pregunta es si esas lecciones se traducen en costes más bajos y ciclos de producción más cortos a medida que Valar construye más reactores. Con Sequoia apostando 1.000 millones a que sí, el experimento acaba de ganar mucho combustible.

Fuente: https://techstartups.com/2026/08/03/valar-atomics-raises-1-billion-series-b-led-by-sequoia-to-mass-produce-nuclear-reactors-for-ai-data-centers/


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